Hoy hace un día soleado. Apenas hay rastro de nubes en el cielo. A principios del mes pasado llovió abundantemente, pero ahora todo tiene un aspecto seco.
Con estas temperaturas ni a los profesores ni a los alumnos les apetece estar en clase. Estamos a mediados del tercer trimestre en el instituto Verbatim, pero la situación es la misma en toda la comarca.
El clima veraniego, poco habitual en estas fechas del año, hace que las últimas semanas del curso sean pesadas y extremadamente largas. En estas condiciones a los alumnos les cuesta mucho concentrarse. Los suspensos son abundantes. Muchos estudiantes con más de cinco asignaturas suspendidas tiran la toalla.
Es viernes, quedan dos semanas solamente para que se acabe el curso. ¡Finalmente podré descansar! Tendré mucho tiempo libre para hacer lo que quiera.
Por la tarde cuando terminó la clase de biología cogí la moto y me fui a casa. Aparqué delante del jardín del vecino y desde allí vi mi buzón lleno de cartas. Con el casco en la mano abrí el maletero y saqué la mochila. Me colgué la mochila como pude y me encaminé hacia el buzón. Allí recogí todas las cartas y toqué el timbre ya que iba muy cargada.
Cuando ya pensaba que no había nadie en casa, mi madre abrió la puerta.
Le entregué las cartas, dejé el casco en el suelo y la besé antes de subir a mi habitación. Me apetecía ducharme y escuchar un poco de música para desconectar del instituto.
Al salir de la ducha oí a mi madre llamarme desde el comedor. Como parecía urgente, me puse el albornoz y bajé corriendo.
Ella, con una sonrisa en la cara, me dijo que me habían concedido el trabajo en un camping. El empleo consistía en trabajar de recepcionista en el camping Sigean a jornada completa durante todo el verano. Claro está siempre que aprobara el curso en junio.
De repente mi moral se vino abajo. Tenía dos opciones: estudiar y no tener tiempo para relajarme durante el verano o trabajar y no tener un momento libre para hacer mis cosas.
Así que pensé que era mejor apretar estas dos últimas semanas, aprobarlo todo y trabajar en el camping. De esta forma tendré algo de dinero para invertirlo en ropa. Me podré guapa y ligaré con los turistas extranjeros.
Capítulo 2
Suena el despertador. Son las siete y cuarto de la mañana. Tengo tanto sueño que las sábanas se me pegan al cuerpo y me resulta difícil levantarme. Aún así, voy al cuarto de baño y me lavo la cara para despejarme. Al volver a mi habitación cojo la ropa que dejé el día anterior en la silla y me visto.
En la cocina me espera el desayuno que me ha preparado mi madre. Ya estaba casi acabando cuando me acordé de que hoy, en tutoría, nos darían las notas del curso.
Obviamente me pongo nerviosa pero no digo nada a mi madre. Me preocupa especialmente latín y filosofía. Aunque aprobé los exámenes, los trabajos que presenté no me los puntuaron muy bien.
Recojo la mochila, me pongo el casco, me despido de mi madre y me voy al instituto.
A primera hora me toca francés. La profesora ha empezado a escribir algo en la pizarra. Me está resultando muy difícil concentrarme ya que después tengo tutoría.
Miro a mi alrededor y me doy cuenta que únicamente tres personas están escuchando a la maestra. Los demás están todos despistados: jugando a tres en ralla, mandándose mensajes por la blackberry, haciendo la manicura, mirando las avionetas,…
¿Es qué nadie se acuerda de las notas?, ¿Cómo pueden estar tan tranquilos? No me lo explico.
Finalmente termina la clase y entra el tutor. Como siempre lleva su carpeta debajo del brazo. Hoy parece más llena, aunque quizás son ilusiones mías.
Cuando todo el mundo está en silencio, cosa poco frecuente, nos dice que trae las notas. Al mirar a mis compañeros, ahora noto que también están nerviosos.
Lentamente el profesor lee en voz alta los nombres por orden alfabético. Creo que voy a morirme por la ansiedad. ¿Por qué tendré que llamarme Vázquez? Siempre soy la última. Alguna vez podría empezar por detrás para variar.
Por fin llegó mi turno. En la expresión del tutor no puedo deducir si el resultado es bueno o malo. Por un momento el tiempo se detiene hasta que en el boletín veo que todas las asignaturas están aprobadas. Incluso en algunas asignaturas he sacado buena nota. ¡Qué suerte! Me he sacado un peso de encima. Mi madre se pondrá muy feliz y yo podré trabajar en el camping este verano.
Capítulo 3
La escuela terminó hace dos días. Ayer mi madre mientras cenábamos me sorprendió con un pastel de chocolate en los postres para celebrar mis buenas notas.
Todo ha pasado muy rápido. Casi no tengo vacaciones. Esta mañana empecé a trabajar. Cuando llegué a las siete al camping, el encargado me enseñó mi habitación y me dio el uniforme. Después de cambiarme fui a buscarlo para que me mostrara el camping. Me quedé sorprendida de lo grande que era. Estaba dividido en tres partes: una zona donde caben 200 tiendas de camping, otra para 50 caravanas y otra zona con 100 bungalows.
Cerca de las caravanas del camping hay un camino de madera que lleva a la playa. Allí los niños juegan al futbol y los jóvenes pueden montarse en los inflables que arrastran las barcas. En el otro extremo del camping está el restaurante con vistas a la montaña. En el centro del camping se encuentran los lavabos y las duchas.
Mi trabajo como recepcionista consistirá en enseñar a los clientes donde acamparan, donde encontraran los servicios y las duchas, explicarles el reglamento y los horarios y responder al teléfono.
Me voy a sentir muy a gusto con este trabajo. Tengo suerte de hablar cuatro idiomas sino jamás hubiera conseguido el empleo.
No voy a estar sola en recepción. Siempre seremos como mínimo tres personas.
Miguel que tiene 24 años i es de Zamora, Laura de 20 que viene de León y Julio de 21 que viene de Madrid.
Voy a trabajar la mayor parte del tiempo con Julio, ya que nuestros horarios coinciden casi todos los días. He tenido suerte pues es el más simpático y el más guapo que trabaja conmigo en el camping. No sé si tiene novia pero no lo parece. Habla con todas las chicas guapas que se acercan a recepción. Cuando termine el turno le diré si quiere venir conmigo a la piscina.
Esta noche, antes de ir a dormir, llamaré a mis padres para contarles lo bien que estoy aquí. Estoy impaciente por empezar a trabajar de verdad y sobre todo cobrar el sueldo a final de mes. Esta mañana cuando venía con el autobús, vi al pasar muchas tiendas de ropa de marca en donde me gustaría entrar a comprar. Lástima que tenga que esperar un mes en cobrar la paga.
Capítulo 4
Hoy me he levantado muy animada porque es 31 de Julio y me dan la paga del mes.
Llevo todo el mes trabajando y la verdad es que se me ha hecho eterno. No he podido conquistar a Julio ya que se ha liado con todas las guiris que han venido al camping. No está interesado en nada serio de momento.
Durante el descanso para comer tengo que ir al despacho del jefe para recoger el sobre con el dinero del mes. Ya sé lo que quiero comprarme de ropa y tengo reservados dos vestidos, unas botas, un bolso y unos pantalones de última moda.
Por suerte la mañana ha pasado rápidamente. Ya es la hora de comer. El jefe estaba sentado en su despacho y me ha entregado el sobre. Cuando lo he abierto casi me muero. Apenas había dinero suficiente para comprarme los pantalones. Él me ha comentado que mi contrato era de prácticas y al ser menor de 18 años recibo únicamente una tercera parte del sueldo.
Estoy muy cabreada. Mis padres ya lo sabían. Callaron para tenerme atada todo el verano. Piensan que soy tonta pero buscaré la forma de vengarme.
Nada más se me presente la oportunidad la aprovecharé porqué ya es tarde y no corre mucha gente por aquí. He visto una caja fuerte del camping abierta, algún empleado con prisa se la habrá dejado abierta. Hay mucho dinero, creo que si cojo un poquito nadie se dará cuenta, así que en un abrir y cerrar de ojos entro en la habitación donde está situada y cojo un poquito de dinero para no levantar sospechas. Sin despistarme me voy rápidamente hacia mi casa en moto para guardar el dinero en un lugar seguro.
Intento actuar con normalidad y casi sin cenar me voy a la cama porque estoy muy cansada.
Por la mañana, muy cansada y sin ganas cojo la moto para ir al camping, cuando llego veo el jefe hablando con unos policías , pienso que no sospecharán de mí, pero cuando veo la mirada del jefe me doy cuenta de que solo estaba yo en el turno de noche. De pronto me empiezo a poner nerviosa y sin pensarlo, intuitivamente doy media vuelta e intento escaparme de ellos. Por el camino pienso que no es para tanto porque solo cogí una pequeña cantidad de dinero, pero debería haberlo visto porque el jefe es muy minucioso.
He decidido ir a pasar un tiempo a casa de mis tíos que no viven muy lejos pero tampoco muy cerca como para que me busquen. Mientras voy de camino no paro de pensar en que excusa me inventaré para mis padres ni como les contaré la situación a mis tíos.
Ya llego a casa de mis tíos, estoy en la entrada del pueblo y en cuanto llegue a su casa pensaré que haré para solucionar este gran problema que he causado.
Pero de repente se me congela el corazón al ver al jefe del camping hablando con mi madre. Me acerco hacia ellos con la mirada baja. No me atrevo a mirar a la cara a nadie de los presentes y después de torturarme durante bastante tiempo con castigos, prohibiciones y lágrimas; me disculpo y expreso mi arrepentimiento. Aunque no sirva de mucho, puede que no me castiguen tanto.
Gracias a que era una pequeña cantidad y a que mi madre y el jefe son amigos, no nos denunciarán, pero lo peor estaba por llegar, no quiero ni imaginarme la sorpresa que habrá cuando llegue a casa......
Intento actuar con normalidad y casi sin cenar me voy a la cama porque estoy muy cansada.
Por la mañana, muy cansada y sin ganas cojo la moto para ir al camping, cuando llego veo el jefe hablando con unos policías , pienso que no sospecharán de mí, pero cuando veo la mirada del jefe me doy cuenta de que solo estaba yo en el turno de noche. De pronto me empiezo a poner nerviosa y sin pensarlo, intuitivamente doy media vuelta e intento escaparme de ellos. Por el camino pienso que no es para tanto porque solo cogí una pequeña cantidad de dinero, pero debería haberlo visto porque el jefe es muy minucioso.
He decidido ir a pasar un tiempo a casa de mis tíos que no viven muy lejos pero tampoco muy cerca como para que me busquen. Mientras voy de camino no paro de pensar en que excusa me inventaré para mis padres ni como les contaré la situación a mis tíos.
Ya llego a casa de mis tíos, estoy en la entrada del pueblo y en cuanto llegue a su casa pensaré que haré para solucionar este gran problema que he causado.
Pero de repente se me congela el corazón al ver al jefe del camping hablando con mi madre. Me acerco hacia ellos con la mirada baja. No me atrevo a mirar a la cara a nadie de los presentes y después de torturarme durante bastante tiempo con castigos, prohibiciones y lágrimas; me disculpo y expreso mi arrepentimiento. Aunque no sirva de mucho, puede que no me castiguen tanto.
Gracias a que era una pequeña cantidad y a que mi madre y el jefe son amigos, no nos denunciarán, pero lo peor estaba por llegar, no quiero ni imaginarme la sorpresa que habrá cuando llegue a casa......
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